Terapia familiar
Espacio seguro donde afrontar de forma conjunta los problemas familiares
¿A quién va dirigida?
Todos los seres humanos generamos y desarrollamos una configuración de relaciones a partir de aquella que es aprendida en el núcleo de socialización primario, la familia. Dicha relación suele pasar por momentos de crisis difíciles de manejar y que pueden desestabilizar la estructura y seguridad familiar.
Momentos como el periodo de adolescencia de los hijos, los cambios naturales por el ciclo vital de cada integrante y la aparición de relaciones disfuncionales entre algunos de los miembros, pueden desembocar en problemáticas que inciden en el bienestar de la convivencia e impiden el crecimiento y evolución satisfactorias de cada persona y su vínculo.
Si leyendo estas líneas sientes que tu familia puede estar pasando por un momento de dificultad o está costando abordar malestares y/o problemáticas que están quebrando la estructura y solidez de vuestros vínculos, es un buen momento para comenzar un proceso de terapia familiar.
¿En qué consiste y cuál es mi método de trabajo?
El objetivo terapéutico es crear un espacio de escucha y atención para cada uno de los miembros, haciendo hincapié en aquellas dinámicas relacionales que impiden una convivencia satisfactoria para la totalidad de los integrantes.
El dolor y malestar que se genera en el núcleo del hogar es necesario que se aborde de forma conjunta, estando presentes todos los miembros implicados en la convivencia. Preparar un espacio neutro y donde todas las voces tengan la misma cabida y el mismo peso es fundamental para generar nuevas estructuras de comunicación y encuentro.
La finalidad última de este tipo de servicio es mejorar la calidad de vida de las familias, generando junto con estas un equilibro entre cada uno de los individuos que permita modificar y reparar las situaciones de adversidad y sufrimiento.
¿Cuál será su frecuencia y duración?
Las sesiones de familia tienen una duración aproximada de 90 minutos. La frecuencia de dichas sesiones se adapta según la familia y la necesidad, siendo lo habitual comenzar con una frecuencia quincenal.